viernes, 11 de julio de 2014

Recordando a Chipirona.

En recuerdo de Chipirona.

En la actualidad convivo con Chispito que es un jilguero y desde el 15 de Junio de 2014 está con nosotros un nuevo gorrión o gorriona que por el momento le llaman Pepita, es que de pichones todos los gorriones parecemos hembras.

Pero hoy ésta mención está dedicada a Chipirona, una jilguerita que nacería un mes después que yo. La encontraron muy muy pequeñita, con sólo unos días de vida, quizás ese fuese el día de más calor de ese año en Sevilla, fue el 31 de Julio de 2008. Ella nos dejó el 29 de Agosto de 2013, hemos estado juntos algo más de cinco años. Este espacio y lo que pueda surgir en el futuro va en modo de homenaje, agradecimiento y recuerdo  de una gran hermandad, crecimos juntos y nos criamos como hermanos: La jilguerita guapa y el gorrión ciego, feo y gordo.
Cuando la rescataron estaba muy mal, no se movía, sólo respiraba, le dieron agua en el pico y la llevaron a casa al fresco, lejos del tremendo sol de mediodía (a los pájaros nos gusta el sol). Después de un par de horas comenzó a recuperarse y a llamar pidiendo comida.

Los jilgueros de pichones emiten una llamada característica de su especie y es como “chípi-chípi… chípi-chípi” más o menos suena así. Y como ella llamaba tanto y tan insistente, que nuestros cuidadores los humanos le pusieron Chipi y desde que descubrieron que era una hembra les decían Chipirona y abreviando le dicen “La Chipi” (ya no está con nosotros pero cada vez que nos acordamos de ella, lo hacemos por su nombre).

De ella no hay vídeos pero se conservan algunas fotografías. También me han contado que hay una memoria tipo SD extraviada con fotos en la que estamos juntos.
No lo parece pero fue muy importante para mí la incorporación de Chipirona a la familia, pues gracias a ella por fin se dieron cuenta de que lo que a mí me pasaba era algo más que “ser un gorrión torpe” de hecho mis humanos nunca habían conocido un gorrión digamos… torpe.
Efectivamente, a los pocos días ya volaba incluso mejor que yo… siendo ella 30 días menor (en nuestro mundo y a nuestra edad, son muchos días). Y en esto del volar hay un detalle que voy a contar: Por mi parte como no veo, nunca he volado bien, ni de pequeño ni de adulto, lo que suelo hacer es volar en círculos moviendo las alas hasta aterrizo en el suelo o en una mesa… en el sofá o lo que sea. Ella a los pocos días ya ensayaba vuelos y muy bien… ese día una de las veces, aterricé en el suelo de la cocina Chipirona lo observó y a pesar de lo jovencita que era, se lanzó al suelo junto a mi (ella pensaba que yo podía ver) adoptaba posición de “impulso” y volaba a la mesa de la cocina. Esto lo hizo un par de veces seguidas y yo como si nada… parece que lo que quería es como rescatarme del peligro del suelo, queriendo decir: “¿ves? Se hace así, es fácil…”



1 comentario:

  1. Muy interesante me recuerda al libro de cuentos de Ana Maria Matute, donde hablan los animales. Asi habla este gorrion Gordito.

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